En 1981 llegó al mercado el Sinclair ZX81, un computador personal que venía a mejorar a su predecesor, el ZX80. Con su carcasa negra y teclado de membrana este ordenador contaba con una salida de vídeo hacia un televisor mientras que los programas se leían y guardaban en cintas magnéticas, o lo que es lo mismo, en casettes.