Sega Game Gear: Erizos, puzles y pilas alcalinas

Corría el año 1992 era finales de Diciembre y después de bastantes meses ahorrando por fin tenía el bote de cristal de los garbanzos lleno de billetes arrugados y monedas de 200 y 500 pesetas. Había esperado deliberadamente casi un año por dos razones; para juntar el dinero suficiente y  porque mi tío, que ya tenía tablas en esto de las “maquinitas” me había convencido de esperar, ya que él creía que en la Navidad habría buenos packs de la Consola más algún  juego.

Lo de que te viniese el juego que deseabas con la consola no era moco de pavo, ya que de otra forma había que comprarlo a parte y rondaban las 5000/8000 pesetas dependiendo de título, era el equivalente a que ahora compres unas PS4 por 250€ y los juegos valgan entre 100/120€.

Y por fin llegó el día. Me planté en el Corte Inglés  y ya estaba histérico; ¿quedará el pack con juego? ¿Estará al precio que marcaba el folleto? ¿Un maldito pijo repeinado de la mano de su papá me quitará la última delante de mis narices….?

Pero allí estaba, dentro de esa vitrina de cristal a prueba de balas con doble cerrojo donde los del Corte Inglés guardaban las consolas, nunca entendí por qué, de aquella ya existían las alarmas magnéticas ¿Acaso esperaban un atraco de cuatro preadolescentes a la espera de llenarse los bolsillos de cartuchos de Sonic y Tetris? En fin , volviendo al tema; me acerqué al vendedor y le dije si tenía el pack de Game Gear más Columns (Juego muy parecido a Tetris). Él se acercó a la vitrina buscando la llave entre un manojo, la abrió y sacó la caja. En ese momento me salía el corazón por la boca, le di mis billetes arrugados y salí disparado de allí de camino al coche con el preciado paquete.

Poco después ya estaba en casa preparando el aparato, pesaba un quintal y necesitaba 6 pilas AAA para funcionar unas pocas horas, era el precio a pagar por tener lo último de lo último: 3,2” de pantalla con 160*144 píxeles a todo color en una pantalla LCD que te quemaba la retina argggg seguro que me subió la miopía, pero era maravilloso  nunca había visto nada igual, la animaciones hiperpixeladas eran increíbles, era como tener una Master System portátil, pero de portátil tenía poco. Era tan grande y pesada que casi no salía de casa con ella pero me daba igual, tenía en mis manos una bestia de 8Kb de RAM, sonido MIDI estéreo y hasta 32 cegadores colores en pantalla simultáneamente Oh my God!!!!!

columns para game gear sega

El Juego que traía era el Columns  un plagio del Tetris pero extremadamente adictivo. Pasé meses con él hasta que pude comprarme el Sonic The Hedgehog. Aquello fue un antes y un después. Recuerdo que mis colegas alucinaban con los gráficos, el erizo se veía genial era un juego mucho más vistoso y más difícil que el Super Mario Bros. ¡El de Nintendo es para niños! Le decía a mis colegas ¡jejeje!

Los juegos de esa época aún eran un verdadero reto. Podías estar varias horas jugando y en el último momento, ¡zas! Un mal salto y se terminó la última vida, y apagabas la consola frustrado y con la cabeza hecha un bombo, pero con el orgullo del trabajo realizado. La próxima llegaré más lejos me decía…

Yo iba contracorriente. Todos tenían la Game Boy o la Nes y era el único de mi clase que tenía la consola de Sega. Recuerdo que la cambié un montón de veces con mis amigos por alguna de las consolas de Nintendo. Mi tío también me la quitaba a menudo, muy a mi pesar, para darse unos vicios al Columns. Tenía el récord y nunca pude superarle.

Con el tiempo fueron pasando por mis manos el Batman Returns, que era tan difícil que era un gran reto pasar de la segunda fase. A costa de mi salud mental y de mis nervios logré terminarlo al fin gracias a una pequeña ayudita de mi tío.

También tuve el Monaco GP, Spiderman contra Kingpin, Golden Axe y alguno más que ya no recuerdo.

Al final, allá por el 1996 se la terminé vendiendo a un compañero de clase y con lo que saqué y un poco más me pille la Playstation, pero eso ya es otra historia….

2018-10-23T01:38:48+00:0019 octubre, 2018|Mi consola y yo|